Nutrición

La obesidad no es un evento catastrófico aislado. No nos engordamos de la noche a la mañana. La obesidad es el resultado inevitable de la acumulación de una mala nutrición, cambios hormonales, malos hábitos alimenticios, comer por problemas emocionales y la falta de actividad física. Para ponerlo más simple, la obesidad es la suma de varias decisiones erradas repetidas cada día.

Entonces, ¿por qué alguien comete una decisión errada y es tan ciego para repetirla cada día? La respuesta es, porque él o ella no piensan cuánto esa decisión importa. Nos hemos condicionado a no tomar responsabilidad por nuestro cuerpo, no hemos aprendido a poner los nutrientes correctos en nuestro él, no sabemos disfrutar del aire fresco y la práctica de actividades físicas para relajarnos. Después de todo, si algo nos duele, hemos aprendido a auto-medicarnos o tomar medicación para quitar los síntomas pero no resolver el verdadero problema.

Por sí sola, nuestra dieta diaria no se ve de tanta importancia. La falta de cuidado, una nutrición pobre, o el consumo excesivo de calorías no muestran sus resultados en un instante y en forma medible. Si es que podemos, tratamos de escapar de cualquier consecuencia inmediata a nuestros actos.

Las personas que consumen comidas no nutritivas están contribuyendo a un problema de salud a futuro, pero la satisfacción del momento distrae las consecuencias del futuro. En ese momento no parece importar. Aquellos que fuman o beben en exceso continúan haciendo las mismas malas decisiones año a año… porque no parece ser importante. Pero el dolor y la culpa por esas decisiones erradas tarde o temprano llegarán. Las consecuencias son raramente instantáneas; en vez, ellas se acumulan hasta que un día inevitablemente llegan y junto al precio por pagar – siendo que esas decisiones al momento parecían no importar. Esas consecuencias pueden ser presión alta, ataques al corazón, diabetes, dolores de cabeza y dolores de las coyunturas por el mucho peso que el cuerpo no está diseñado a cargar.

El atributo más peligroso de la obesidad es su sutileza. A corto plazo esos hábitos alimenticios no parecen hacer ninguna diferencia. No nos vemos gordos, cansados, con dolor o fatigados. De hecho, a veces las calorías acumuladas ocurren durante un período de alegría y prosperidad en nuestras vidas. Como en cumpleaños, celebraciones, vacaciones y fines de semanas con amigos y seres queridos. Como nada terrible nos pasa, como no tenemos consecuencias inmediatas que llamen nuestra atención, nosotros simplemente pasamos de un día al siguiente repitiendo esos malos hábitos alimenticios, con la misma mentalidad, escuchando las mismas voces y haciendo las mismas malas decisiones. Como no tuvimos un ataque al corazón después de comer todo en el buffet del día de ayer, continuamos actuando como si nuestros malos hábitos fueran inofensivos. Como al momento no tenemos consecuencias medibles, parecería seguro el repetirlos.

¡Debemos educarnos en cuanto a esto! Aquí es donde yo puedo ayudarle a alcanzar sus metas físicas, mentales y emocionales. El ayudarle a ganar el respeto y paz que usted sabe que ha estado buscando. Después de todo, si usted supiera cómo y por qué hacerlo tal vez ya lo hubiera hecho antes. A veces las personas tratan mejor a su carro que a su propio cuerpo, haciéndole revisiones de mantenimiento regular y sólo utilizando repuestos de calidad con los mejores aceites para motor. Si usted está listo para cuidar de su salud, usted disfrutará de los beneficios de una vida vibrante, productiva y apasionante.

Así como un niño que se quema la mano al tocar una hornilla caliente a pesar de las advertencias de sus padres, podríamos tener experiencias instantáneas acompañadas con nuestras malas decisiones.

Desafortunadamente, la obesidad no nos advierte como nuestros padres nos advertían. Es por eso que es imperativo el refinar nuestra filosofía para poder hacer mejores decisiones. Con una poderosa filosofía personal, guiada paso a paso, podemos estar más conscientes de los malos hábitos alimenticios y también saber que cada comida importa.

Pero hay buenas noticias. Así como hay una fórmula para la obesidad, también existe una fórmula para tener una salud y un bienestar vital que es: poner en práctica día a día unas cuantas disciplinas.

Aquí tenemos una pregunta interesante: ¿Cómo puedo cambiar mis malos hábitos alimenticios que me llevan a la obesidad por unas disciplinas requeridas en la fórmula para una salud vibrante? La respuesta es hacer del futuro un elemento importante en su filosofía.

La obesidad y una salud vibrante constan de consecuencias para el futuro, ya sean la satisfacción de sus premios o los arrepentimientos inevitables como resultado de las actividades pasadas. Si esto es verdad, ¿Por qué las personas no se toman tiempo para reflexionar sobre el futuro? La respuesta es simple: Ellas están tan concentradas en el ahora que pareciera no importarles el mañana.

Una de las cosas emocionantes de la fórmula para una salud vibrante- unas cuantas disciplinas practicadas a diario- es que los resultados son casi inmediatos. Cuando voluntariamente cambiamos malos hábitos por disciplinas, experimentamos los resultados positivos en un corto período de tiempo. Cuando cambiamos nuestra dieta, nuestra salud mejora notablemente en unas cuantas semanas. Cuando comenzamos a hacer ejercicio, experimentamos una nueva vialidad casi inmediatamente. Así como cuando comenzamos a leer, experimentamos un crecimiento en conocimiento y nuevo nivel de autoconfianza. Cualquier nueva disciplina que comenzamos a poner a diario en práctica producirá resultados emocionantes que nos impulsarán a mejorar y desarrollar inclusive nuevas disciplinas.

La magia real de las nuevas disciplinas es que ellas nos llevarán a experimentar una salud vital, pasión por la vida y una paz en el alma. Si comenzamos hoy a tratar a nuestro cuerpo como un templo, nuestra mente como la computadora más poderosa y nuestro corazón como la posesión más valiosa, entonces estaremos en el primer día de una nueva vida llevándonos a un futuro mejor. Si empezamos hoy y tratamos con ganas, y en cada paso somos conscientes de nuestro esfuerzo por cambiar hábitos arraigados y los transformamos en algo constructivo y con disciplinas que nos premiarán, no nos quedaremos estancados- una vez que probemos los frutos de una vida con significado.

 

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